Con apenas 12 años de edad, a mediados de la década de los 70, Aída Cuevas comenzó una carrera en la industria musical, y desde entonces ha sido imparable.
En pleno desarrollo de la gira “50 años cantando a México”, "la máxima exponente de la música ranchera" recibió de regalo por su trayectoria una misa en la Basílica de Guadalupe, sitio al que asiste cada 12 de diciembre.
La velada fue planeada por sus hijos Rodrigo, Diego y Valeria Cuevas durante alrededor de nueve meses y representó, a la vez, un punto de reflexión de lo que ha logrado construir durante medio siglo.
"Yo creo que es la mejor manera de celebrar estos 50 años, dándole gracias a mi Virgen Santa, que tanto me ayuda, que tanto me motiva, que tanto me ha curado de salud. Me ha hecho unos milagros impresionantes y, bueno, qué padre estar en su casa", expresó la también actriz.
"Tengo 45 años yéndole a cantarle las mañanitas. Hoy fue algo dedicado para mí, ante sus ojos, porque siento que me ve y platico con ella. La verdad es que no me imaginé este regalo tan grande de ella".
MEMORIA ARTÍSTICA
Tras la celebración religiosa, el festejo continuó en un bar de la colonia Roma Norte, al que asistieron familiares, amigos y colaboradores que la han acompañado en sus distintas etapas de vida.
El momento sirvió para que la "La voz de México" abordara episodios importantes de su caminar, como el representar a su país en sitios del extranjero como África, Rusia o Alemania, siempre con constancia y respeto aquellos que la han seguido de forma constante.
Vestida con un traje de china poblana, elaborado por artesanos a lo largo de cuatro meses de trabajo, portó con orgullo los colores patrios, lentejuelas y un bordado representativo de la Virgen de Guadalupe, lista para continuar con sus compromisos en México y Estados Unidos.
Aída anticipó que se encuentra trabajando en la escritura de un libro autobiográfico, con material de archivo que aborda pasajes inéditos y trascendentes de su recorrido. Las páginas, espera, salgan a la luz en 2027.