Redacción/EL VIGÍA
Ensenada, B. C.
El Valle de Guadalupe y la cadena productiva vitivinícola representan uno de los principales motores económicos de Baja California, al impulsar actividad agrícola, turística, gastronómica y de servicios que impacta directamente en el desarrollo regional.
Ante la relevancia económica de la región, el Consejo de Desarrollo Económico de Ensenada (Codeen) hace un llamado a fortalecer la coordinación interinstitucional para impulsar la competitividad y sostenibilidad de la Ruta del Vino.
Baja California se mantiene como el referente de la industria vitivinícola mexicana al concentrar el 70 por ciento de la producción de vino en el país. De acuerdo con los últimos registros consolidados de la Sader BC, la zona costa del estado mantiene un ritmo fuerte tras comercializar 28 mil 837 toneladas de uva, lo que significó una derrama agrícola directa superior a los 843 millones de pesos. A esto se suma el dinamismo turístico de la región, cuyas Fiestas de la Vendimia de 2025 generaron una derrama económica estimada en 800 mdp para el sector comercial y de servicios.
La Ruta del Vino integra más de 150 empresas vinícolas, con una producción estimada de 13.5 millones de litros de vino en el mismo año. El impacto económico se amplía en la cadena de valor: el cultivo se multiplica por cuatro en su transformación a vino y hasta por diez cuando se integra con servicios, gastronomía y turismo.
Aporta a economía
La región integra una economía que, además de la producción vitivinícola, abarca actividades ganaderas, gastronómicas, turísticas, culturales y de servicios que impactan directamente en la economía regional, posicionando a Baja California como referente vitivinícola y gastronómico a nivel internacional. Su desarrollo forma parte de una tradición histórica iniciada en la época misional, fortalecida por generaciones de productores, enólogos, chefs y prestadores de servicios que han consolidado la zona como un destino de experiencias reconocido internacionalmente.
Ante la percepción de una disminución en el flujo turístico, el Codeen llama a fortalecer la articulación entre productores, gobiernos, instituciones y comunidades para sostener la competitividad del destino, mediante una oferta diversa de experiencias y un turismo más accesible, competitivo y sostenible.
En ese sentido, Héctor Uraga, presidente del Codeen, urgió a establecer un diálogo entre el sector y gobiernos para mantener una visión compartida:
“La ruta vitivinícola es uno de los principales motores económicos e identitarios de la región. Su desarrollo requiere diálogo, coordinación y una visión compartida para mantener su atractivo, competitividad y autenticidad”.
El presidente del organismo reiteró su disposición para impulsar, desde el ámbito institucional, acciones de coordinación que fortalezcan el desarrollo de corto, mediano y largo plazo de la Ruta del Vino.