La salida de la Toyota de Baja California representa la perdida de 2 mil empleos directos y de 3 mil 500 indirectos, terminar una inversión de 3 mil 600 millones de dólares y además genera un grave daño a la imagen estatal para atraer nuevas empresas, afirmó el senador por Baja California, Max García.
Por ello, dijo, es importante que de manera inmediata funcionarios de los tres órdenes de gobierno instalen mesas de trabajo que permitan atender cada uno de los efectos nocivos de la salida de la mencionada compañía.
El legislador lamentó que no haya un reconocimiento a este decrecimiento económico en Baja California y sobre todo, una labor para buscar un acuerdo con las empresas, lo que es el resultado de la mala negociación que se dio en el caso del TMEC y de una política mucho más agresiva del gobierno de Estados Unidos y de una gran cantidad de incentivos que están ofreciendo.
Mala negociación
El senador insistió en la mala negociación por parte del gobierno federal del TMEC, ya que esa renovación que se daba cada seis años ahora tenga que ser cada año y lo peligroso que otras empresas estén revisando si continúan en el país como Hyunday o Nissan que ha dejado de invertir al interior del país.
“No es un tema menor, por lo que lamento que el secretario de Desarrollo Económico, Kurt Honold Morales, como la propia gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, estén minimizando este tema diciendo que no pasa nada, cuando se trata de una pérdida importantísima”, finalizó.




