Nick Reiner, hijo del cineasta Rob Reiner, recibió una sanción disciplinaria dentro del Centro Correccional Twin Towers, en Los Ángeles, luego de protagonizar un presunto altercado verbal con agentes penitenciarios mientras esperaba ser trasladado de regreso a su celda.
De acuerdo con información publicada por People, el incidente ocurrió la mañana del 27 de abril en la Torre 1 del complejo, donde el hombre de 32 años se encuentra recluido en una unidad de observación médica con estrictas medidas de seguridad debido a su estado de salud mental.
Según una fuente cercana al caso, Reiner había terminado de ducharse y esperaba ser trasladado nuevamente a su celda cuando comenzó a molestarse por la demora de los agentes, quienes atendían una emergencia ocasionada por la aparente sobredosis de otro recluso.
"Se mostró extremadamente hostil, gritaba, utilizaba lenguaje ofensivo y se negó a seguir las instrucciones", señaló la fuente, quien agregó que los insultos fueron dirigidos tanto a un sheriff como a un sargento.
BAJO VIGILANCIA
Ante su comportamiento, los agentes solicitaron refuerzos y varios custodios acudieron para controlar la situación, aunque el hecho no llegó a una confrontación física.
Como consecuencia, las autoridades penitenciarias le impusieron una amonestación disciplinaria y le retiraron durante cinco días diversos privilegios, entre ellos las llamadas telefónicas, las visitas y el acceso a la tienda de la prisión.
Nick Reiner permanece detenido desde diciembre de 2025, cuando fue arrestado por el asesinato de sus padres, el director Rob Reiner y la productora Michele Singer Reiner, quienes fueron encontrados muertos por heridas de arma blanca en su residencia de Brentwood el 15 de diciembre de ese año.
Durante los últimos siete meses, ha permanecido prácticamente aislado del resto de la población penitenciaria, bajo vigilancia constante mediante cámaras, con revisiones de bienestar cada 15 minutos debido a su ingreso a la unidad de salud mental y realizando actividades como comer completamente solo.
Hasta el 27 de julio, las únicas personas que habían podido visitarlo eran sus abogados, sin embargo, ese día se autorizó su primer encuentro personal, realizado en presencia de su equipo de defensa, sin que se diera a conocer la identidad del visitante.
Reiner, quien presuntamente recibía tratamiento por esquizofrenia antes de la muerte de sus padres, estuvo inicialmente bajo vigilancia por riesgo de suicidio, aunque esa medida fue retirada en enero. No obstante, personas cercanas a su entorno aseguran que su estado de salud mental ha continuado deteriorándose.