La Federación Mexicana de Fútbol (FMF) atraviesa por una jornada de alta tensión y aislamiento político frente a sus socios regionales. Mientras la Concacaf, la UEFA y la Confederación Asiática (AFC) conformaron un frente opositor junto a U.S. Soccer y Canada Soccer para exigir cuentas sobre la gobernanza de Gianni Infantino, el organismo mexicano optó por romper filas para respaldar al dirigente de la FIFA.
La postura de la FMF dejó al balompié nacional fuera del pronunciamiento signado por la Unión Caribeña y la Unión Centroamericana de Fútbol. En dicho documento, las federaciones exigieron revisar a fondo el intento de privatizar activos de la Copa del Mundo. Al negar su firma, México quedó exhibido como el único país de la zona que se opone a limitar el poder central de la FIFA, generando una seria fractura en el bloque organizador del torneo orbital.
Ante este congelamiento en la toma de decisiones dentro de la Concacaf, trascendieron versiones sobre la posibilidad de que México busque un histórico cambio de confederación hacia la Conmebol. Esta maniobra contaría con el respaldo de Infantino a cambio de apoyo político rumbo al Congreso de la FIFA en 2027.
EXCLUYEN A MÉXICO
La hipotética expansión del Mundial a 64 selecciones reduciría el riesgo deportivo en eliminatorias sudamericanas, garantizando el roce ante potencias como Argentina y Brasil.
Pese a los roces institucionales, una expulsión de la Concacaf resulta inviable debido al peso comercial de la selección mexicana. Las represalias dentro del organismo regional se limitarían a un bloqueo en las decisiones estratégicas de la zona, dejando a los directivos nacionales en una posición incómoda frente a los socios norteamericanos.