La Minerva vibró la noche del miércoles con una convocatoria histórica. 170 mil personas -según datos de Protección Civil- inundaron las Avenidas Vallarta y López Mateos para cantar con Maná en un concierto gratuito que quedará marcado para la historia.
Tras encender el Estadio Ciudad de México en la icónica inauguración del Mundial de Futbol 2026, la agrupación liderada por Fher Olvera regresó a su tierra natal para continuar con la celebración de la Copa y demostrar que el corazón del balompié y el rock laten fuerte en Guadalajara.
Ante la multitud eufórica que aguardó desde horas antes del esperado show, Olvera y el resto de Maná: Alex González, Sergio Vallín, Juan Calleros y compañía aparecieron en el escenario en punto de las 21:00 horas.
Fher expresó el orgullo de cantarle gratis a su gente en un momento global tan importante.
«¡Qué emoción estar aquí en nuestra ciudad! De donde somos, de donde venimos, de donde nos criamos y de donde la empezamos a armar. No saben la emoción que tenemos por esto; es un sueño”, expresó Olvera.
CLÁSICOS COREADOS
La velada arrancó con «Déjame entrar», tema que desató los primeros aplausos de los asistentes. La energía se mantuvo con «De pies a cabeza» y «Ángel de amor», interpretaciones que fueron acompañadas por un coro masivo del público.
Más adelante, el ambiente tomó un matiz romántico con clásicos como «Labios compartidos», «Mi religión» y «Vivir sin aire», algunas de las canciones más celebradas de la noche.
Entre tema y tema, Fher Olvera compartió anécdotas sobre el origen de varios éxitos de la agrupación. Antes de interpretar «Mariposa traicionera», recordó la historia personal que inspiró la canción, mientras que «Me vale» puso a cantar y bailar a jóvenes, adultos y familias enteras. En la recta final del concierto, Alex González protagonizó un solo de batería, previo a una despedida cargada de nostalgia con «El rey», «Te lloré», «Un río» y «En el muelle de San Blas».
Durante las dos horas de concierto, Maná reafirmó el poderoso e inquebrantable vínculo que mantiene con sus raíces, convirtiendo la noche en una fiesta histórica y memorable para su «casa».





