A una semana del lanzamiento de “Confessions II”, Madonna compartió la historia detrás de una de las piezas más valiosas de su colección: un autorretrato de Frida Kahlo que, asegura, soñó con tener desde la adolescencia.
Durante una entrevista con Vogue, la llamada «Reina del Pop» mostró la pintura y explicó por qué la considera una de sus posesiones más preciadas.
«Es una de mis piezas favoritas en todo el mundo», dijo la cantante sobre la obra de la artista mexicana, a quien considera una fuente constante de inspiración.
Madonna también recordó una anécdota relacionada con Kahlo y los monos que aparecen en varios de sus autorretratos.
«La razón por la que los tenía era porque los entrenaba para que le avisaran cuando su esposo le era infiel con otra mujer. Si regresaba a casa del estudio y él estaba pasando un buen rato con alguna de sus modelos, los monos se volvían locos. Así ella se enteraba y lo castigaba como correspondía», relató.
MUSA ETERNA
La intérprete de «Like a prayer» explicó que su admiración por Kahlo comenzó cuando estudiaba la preparatoria en Detroit. Durante una visita al Instituto de Artes de esa ciudad quedó fascinada con los murales de Diego Rivera, pero fueron unas pequeñas fotografías de Frida las que captaron toda su atención.
«Lo que realmente llamó mi atención fueron estas pequeñas fotografías de esta hermosa mujer mexicana. Me cautivó el aplomo que tenía y su belleza única. Realmente me conmovió y se convirtió para mí en una especie de musa eterna», recordó.
Tiempo después, ya instalada en Nueva York, vivió un momento que interpretó como una señal. Durante sus primeros minutos en la ciudad encontró una postal con la imagen del mismo autorretrato.
«Era mi primer día en Nueva York y la primera persona que vi fue Frida. Desde ese día me prometí que algún día tendría ese cuadro», contó, y 11 años después cumplió esa promesa al adquirir la pintura en una subasta.
Para Madonna, Kahlo sigue siendo un símbolo de fortaleza y resiliencia para las mujeres artistas.





