Bajo el cielo de Santiago, a la luz de la luna, Los Tigres del Norte lanzaron un implacable rugido de casi cuatro horas que el público disfrutó este sábado de una manera diferente, al aire libre, como los bailes que protagonizaron en la Expo Guadalupe en los 90.
Los “Jefes de Jefes” del regional mexicano sacaron la casta con un concierto de larga duración que marcó precedente al inaugurar el Foro Pueblo Mágico, y ser el primer show del Festival Viva México.
A "Los incansables" les cayó la madrugada cantando los corridos que el público ha hecho suyos, historias de amor, engaño, contrabando, traición, y otros que reflejan la realidad de los paisanos indocumentados.
Los primeros zarpazos los dieron a las 22:15 horas cuando los músicos de Mocorito, Sinaloa, soltaron sus "Pacas de a kilo" y "La banda del carro rojo", dos hits fuertes para arrancar motores.
El quinteto empezó su concierto con una hora de retraso, pero marcó un récord de 230 minutos interpretando sus éxitos frente a la audiencia que cantó y bailó por tres horas y 50 minutos.
TRAYECTORIA VIGENTE
Respaldados por una producción que brilló por sus pantallas y grandes dimensiones, el grupo trajo un nuevo show con “Los Tigres del mundo tour” que le permitió a sus seguidores corear "Pedro y Pablo", "No pude enamorarme más", "La camioneta gris" y "Golpes en el corazón".
El grupo sacó la garra para robar aplausos de un público animoso conformado por jóvenes, adultos y personas mayores que disfrutaron la experiencia que ofrece el Foro Pueblo Mágico, ubicado en la zona de Las Cristalinas, una área donde tradicionalmente se celebra el Festival Cielo Mágico.
Con 58 años de trayectoria y más de 30 millones de discos vendidos, el grupo de los hermanos Hernández hizo más vistoso su espectáculo al sumar un mariachi, el ballet folclórico de Río Grande, así como nueve sensuales bailarinas que contonearon su cuerpo en cumbias como "La yaquecita" o "La manzanita".
El despliegue de banderas de los países latinos llegó al escenario con el tema "América", del álbum “Gracias América… Sin fronteras”, que los convirtió en el primer grupo de música mexicana en ganar un premio Grammy en dicha categoría en 1988.