Para evitar caer en las denuncias públicas, Alejandro G. Iñárritu encontró en la comedia negra una manera de externar diversas preocupaciones.
Con “Digger”, su más reciente película, que llega el jueves a las salas de cine, protagonizada por Tom Cruise, el director mexicano pone en jaque a la industria petrolera y aborda el cambio climático.
La historia sigue a Digger Rockwell, un excéntrico multimillonario petrolero cuya compañía provoca una catástrofe ambiental global, por lo que decide convertirse en el salvador del mundo, pese a ser responsable del desastre.
"Me di cuenta que la película es la única manera de contar esta historia sin estar siendo perseguido, tratando de evitar la realidad para evitar estar haciendo un comentario político, porque eso no me interesaba, me interesaba hacer una observación de la especie humana.
"Hubo mucho trabajo de los científicos, todo lo que sucede en esta película es posible. Conforme fuimos realizando esta historia la realidad empezó a rebasarnos, fue muy angustiante", dijo Iñárritu.
REFLEXIÓN ECOLÓGICA
El ganador del Oscar confesó que el guion, que trabajó junto a Sabina Berman, nació cuando rodaba “El renacido”, protagonizada por Leonardo DiCaprio.
"Al final de las grabaciones de El Renacido me di cuenta de ese cambio de temperatura, de cómo un grado hacía la diferencia en el cambio de agua a hielo.
"Ahí empecé a trabajar en la idea, empecé a ver lo que pasaba en el Ártico, que estaban derritiéndose los polos y eso generaba conversaciones en las petroleras, celebraban que podría abrir más canales y tener más comercio".