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lunes 27 de julio de 2026
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Columna
DE NIÑOS Y OTROS ENREDOS

Autismo

Los Trastornos del Neuro-Desarrollo, siempre han estado presente en los que ejercemos la pediatría y otras áreas afines. En décadas recientes, profesionales o no, nos…

Por Enrique Sicardi Aragón Lecturas: 6

Los Trastornos del Neuro-Desarrollo, siempre han estado presente en los que ejercemos la pediatría y otras áreas afines. En décadas recientes, profesionales o no, nos hemos percatado del notable incremento en el registro de casos de AUTISMO y con muy diversos niveles de afectación, por lo que ahora se engloba como: TRASTORNOS DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA). Se trata de una discapacidad del neurodesarrollo caracterizada por alteraciones en el funcionamiento social y de la comunicación, comportamientos de intereses desmedidos o ausentes, restringidos o repetitivos. La creciente prevalencia de TEA ha sido objeto de un intenso debate e investigación en la literatura médica especializada. Criterios diagnósticos recientes y una mayor conciencia social sobre el tema, son factores que se cree han favorecido en la notable documentación de casos.
La prevalencia en México no está bien registrada, la información con que disponemos se basa en extrapolaciones y, como es común en México, no existen estudios epidemiológicos robustos que sirvan para constatarlo. El Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) reportaba en 1992 un registro de 1 por cada 150 niños nacidos, que entre los 2 a 4 años, fueron diagnosticados de TEA, para el 2000; 1 de cada 88, 2010; 1 de cada 44 y así sucesivamente hasta llegar al reporte más reciente del 2022 de 1 por cada 31 niños, lo que nos habla de los altos reportes hoy registrados.
Teorías han surgido de muy diversa índole, desde 1998 en que se gestó EL MITO del vínculo entre las vacunas y el autismo y todo por fines comerciales, hasta otras tantas también absurdas. Hasta el momento actual, aún no hay una razón fehacientemente demostrada de dicha problema y prevalencia.
Comúnmente se diagnostica alrededor de los 3 años de edad, sin embargo, con muy buena observación, pudiera sospecharse después del año de edad, siendo más común en masculinos.
Muchos profesionales sostienen que no se ha incrementado, alegan que hoy se piensa en TES y se diagnostica más oportunamente, lo que se presenta con mayores registros. En lo personal y con mis varias generaciones de niños consultados, yo sí apoyo la teoría de mayor prevalencia. Los pediatras, siempre hemos estado atentos a los problemas del neuro-desarrollo y antiguamente los veíamos ocasional y hoy, muy frecuentes. Razones, puedo documentar varias. Por un lado, cada vez más nuestros niños se exponen a sustancias químicas de dudosa inocuidad, se les alimenta con productos altamente procesados y cada vez están más inmersos con entretenedores digitales, aunado a que los padres cada vez están más ausentes: están, pero no están.
Me ha tocado sospechar de TES en muchos menores de alrededor de 12 meses de edad como son: falta de contacto visual, movimientos repetitivos, llanto al contacto, desatención, etcétera. Se le hace notar a los padres y se les orienta en mejorar la interacción y el tiempo de juego con ellos. Desgraciadamente, algunos padres o familiares no tienen ni el tiempo ni la disposición y en otros satisfactoriamente se ve la entrega de los padres y familiares con resultados altamente gratificantes. Recuerdo muy especialmente a SANTI, durante la Pandemia COVID-19 y con solo 18 meses de edad y en diferentes instancias, ya manifestaba varios datos apoyando AUTISMO. Los padres se entregaron en cuerpo y alma a su neuro-estimulación y al día de hoy es un niño brillante y con un nivel intelectual y de socialización, muy por encima del promedio.
Al nacer, todos los niños tienen las mismas oportunidades, su encéfalo es una tabla rasa en la cual iremos incidiendo para su progreso, basándose en otorgarles: protección, seguridad, amor y entrega.

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