La minuta más reciente del Banco de México confirma lo que desde hace varios meses advierten analistas, empresarios y organismos financieros, en el sentido de que la economía mexicana continúa creciendo por debajo de su capacidad y no existen señales de que esa tendencia vaya a revertirse en el corto plazo.
Aunque el banco central prevé un ligero repunte durante el segundo trimestre de 2026, impulsado por la inversión en infraestructura pública, proyectos de inversión mixta y el efecto temporal que generó la Copa Mundial de Futbol, también precisa que ese impulso será insuficiente para cerrar la brecha entre el crecimiento real y el potencial del país.
Más preocupante aún es que México podría acumular tres años consecutivos con un crecimiento económico inferior a su promedio histórico, una situación que difícilmente puede calificarse como favorable para un país que requiere generar empleos, atraer inversión y elevar el nivel de bienestar de la sociedad.
La propia Junta de Gobierno de Banxico identifica factores que explican este desempeño, como la caída de la inversión fija bruta, bajos niveles de confianza empresarial, debilidad de la demanda interna y señales de enfriamiento en el mercado laboral.
A lo anterior se suma la incertidumbre comercial y el impacto que generan los conflictos internacionales sobre las expectativas de inversión.
Sin embargo, estos indicadores contrastan con el discurso oficial que insiste en presentar un panorama de fortaleza económica, y si bien es cierto que México ha evitado una recesión y mantiene estabilidad macroeconómica, también lo es que crecer apenas 1.1 por ciento resulta insuficiente para responder a las necesidades de una economía del tamaño de la mexicana.
El Mundial de Futbol generó una derrama económica importante en algunos sectores, especialmente turismo, comercio y servicios, pero el propio Banco de México advierte que se trató de un estímulo temporal y acotado, porque difícilmente un evento deportivo puede sustituir la inversión privada de largo plazo o convertirse en el motor permanente del crecimiento.
La lectura de la minuta también envía un mensaje a quienes diseñan la política económica, pues mantener finanzas públicas ordenadas es indispensable, pero no basta, dado que se requieren condiciones que devuelvan la confianza a los inversionistas, impulsen la productividad y fortalezcan la actividad empresarial.
Debe entenderse que las cifras de Banxico no son una opinión política, sino una evaluación técnica elaborada por el órgano responsable de preservar la estabilidad monetaria del país; por ello conviene atender sus advertencias antes que descalificarlas o minimizar sus alcances.
Ciertamente la economía mexicana conserva fortalezas importantes, pero también enfrenta un evidente problema de dinamismo, y en tanto la brecha del PIB permanezca en terreno negativo y la inversión siga mostrando debilidad, será difícil aspirar a tasas de crecimiento que permitan mejorar de manera sostenida el ingreso y la calidad de vida de los mexicanos.
Así que, aún con la expansión que se espera tener en la actividad económica durante el segundo trimestre de 2026, la diferencia entre el Producto Interno Bruto real de la economía y su potencial seguirá en terreno negativo.
De igual forma, los indicadores de confianza empresarial permanecen en niveles bajos, en particular, el indicador global de opinión empresarial de confianza, el cual suma 15 meses por debajo del umbral.
Entonces, con las cifras de la actividad económica durante el primer trimestre, el pronóstico de crecimiento económico para 2026 del Banco de México se revisó a la baja, con lo que la nueva estimación puntual es de 1.1 por ciento.
DESDE EL VIGÍA
No alcanza
La minuta más reciente del Banco de México confirma lo que desde hace varios meses advierten analistas, empresarios y organismos financieros, en el sentido de…




