A veces basta una planta pequeña para cambiar la manera de mirar el mundo. Eso ocurrió durante la segunda presentación de “Pensar el mundo con los pies”, del escritor tijuanense Iván García Mora, quien desde hace tiempo radica en Ensenada y encontró en el paisaje de esta ciudad una vegetación que llamó especialmente su atención.
El encuentro, realizado en el Centro Estatal de las Artes (Ceart) Ensenada, reunió al autor con Roxana Alvarado y Karla González, del proyecto Pétalos y Miel, para conversar sobre la relación cotidiana entre las personas, las plantas y el territorio que habitan.
RECONOCER EL TERRITORIO
Una pequeña flor a ras del suelo, encontrada en el Cañón de Doña Petra, fue uno de los puntos de partida para hablar sobre las plantas nativas y la manera en que estas especies pueden revelar otra dimensión del paisaje.
Para García Mora, el encuentro con la vegetación de Ensenada significó también descubrir un territorio distinto al que conocía en Tijuana: plantas que crecen al margen de los caminos, pequeñas especies que pueden pasar inadvertidas y que, sin embargo, forman parte de la identidad natural del lugar.
La conversación también llevó a reflexionar sobre la escritura y la caminata como formas de acercarse al territorio. Observar, nombrar y escribir sobre lo que existe alrededor permite reconocer tanto la belleza del paisaje como las huellas de la intervención humana y aquello que se encuentra en riesgo.
En ese sentido, “Pensar el mundo con los pies” propone caminar no solamente como una manera de desplazarse, sino como una forma de habitar, reconocer y comprender el lugar que se pisa.