Bajo la sombra de un encino de más de 150 años, en una casa vinícola del Valle de Guadalupe, Julieta Venegas presentó “Norteña. Memorias del comienzo”, su primer libro, acompañada por sus padres, familiares, lectores y seguidores que se reunieron para escuchar el relato de una historia escrita desde la memoria y la música.
Como parte del proyecto, también se presentó Norteña, un vino de edición limitada inspirado en el libro, una propuesta que une la literatura, la música y la tradición vinícola del Valle de Guadalupe para acompañar el lanzamiento de la obra.
UN EJERCICIO DISTINTO
La cantautora tijuanense explicó que comenzó a escribir no con la intención de hacer una autobiografía, sino de recorrer los momentos que marcaron su infancia y los inicios de su formación artística. El libro reconstruye las experiencias que fue acumulando hasta descubrir su vocación como compositora y reconocer esa alma rebelde que la impulsó a emprender el camino hacia una ciudad desconocida, llevando consigo sus diarios y un acordeón, instrumento que llamó la atención de quienes la rodeaban, además de la valentía para seguir su intuición.
Reconoció que escribir representó un reto muy distinto al proceso de componer música porque, aunque mantiene el hábito de escribir todos los días en sus diarios personales, una práctica que, dijo, le ayuda a evitar "que me trague el silencio", elaborar un libro fue un proceso en el que "20 por ciento fue inspiración y 80 por ciento corrección", al describir el trabajo de revisar una y otra vez cada página.
MOMENTO MUSICAL
Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando Julieta interpretó una canción dedicada a su padre, quien permaneció entre el público grabando la presentación y tomando fotografías con evidente orgullo.
La cantautora interpretó cuatro canciones con guitarra en mano y, al concluir la charla, pasó a la firma de libros, en la que decenas de asistentes hicieron fila para obtener un ejemplar autografiado y conversar brevemente con la artista.